Si vives en una casa de pueblo del Centre, en un bajo de Can Prunera o en una vivienda antigua de Ordal, seguramente conoces la escena: una mancha que sube desde el zócalo, la pintura que se abomba y se desconcha a media pared, un polvillo blanco que aparece por más que limpies y ese olor a humedad que nunca se va del todo. No es mala suerte ni «cosa de casas viejas» sin remedio. Es humedad por capilaridad, una patología muy concreta y con solución definitiva si se diagnostica bien.
Qué es la humedad por capilaridad
La capilaridad es el fenómeno físico por el que el agua del terreno asciende por el interior de un muro como sube el café por un azucarillo. Los muros de mampostería antiguos, de piedra y mortero de cal, están llenos de poros y microconductos. Cuando la base del muro está en contacto directo con un terreno húmedo y no existe ninguna barrera impermeable que corte ese ascenso, el agua sube por el muro hasta encontrar el equilibrio entre lo que absorbe y lo que evapora por las dos caras. Ese punto de equilibrio suele quedar entre 80 cm y 1,5 m del suelo, y por eso la franja dañada siempre aparece a esa altura.
Es importante distinguirla de la condensación (que aparece arriba, en techos y esquinas frías) y de las filtraciones puntuales (que vienen de una tubería o una cubierta). La capilaridad siempre sube desde abajo, es constante y se concentra en la parte baja del muro.
Por qué afecta tanto a Vallirana
Vallirana está encajada en un valle entre las laderas del Ordal, y eso condiciona mucho cómo se comportan las viviendas. Buena parte del casco antiguo se construyó con muros de carga de mampostería apoyados directamente sobre el terreno, sin lámina impermeable ni zócalo estanco, porque cuando se levantaron esas casas esa técnica no existía o no se aplicaba.
A eso se suman dos factores propios de la zona. El primero es el terreno de ladera: el agua de lluvia que cae monte arriba escurre por el subsuelo y se acumula contra los muros de las casas situadas en la parte baja de la pendiente, sobre todo en plantas calle y sótanos del Centre, Ordal y Can Prunera. El segundo es la presencia de agua freática y vaguadas naturales que mantienen el terreno húmedo gran parte del año. La combinación de muros porosos sin barrera y un terreno que aporta agua de forma continua es el caldo de cultivo perfecto para la humedad ascendente.
Síntomas que delatan el problema
- Eflorescencias y sales: ese polvillo blanco cristalino en la base de la pared son las sales que arrastra el agua y deja al evaporarse. Reaparecen aunque las limpies.
- Pintura desconchada a 1 metro: la franja de pintura abombada y descascarillada que dibuja una línea horizontal a media altura es la firma inconfundible de la capilaridad.
- Yeso disgregado: el revestimiento se vuelve blando, se cae a trozos y deja el muro a la vista.
- Olor a humedad persistente: ese olor a cerrado que no desaparece por mucho que ventiles indica humedad estructural, no ambiental.
- Zócalos y rodapiés deteriorados: la madera se hincha y los muebles arrimados a la pared cogen moho por detrás.
Diagnóstico: medir antes de actuar
El error más caro es repintar o picar sin saber qué está pasando dentro del muro. Antes de tocar nada medimos el grado de humedad con higrómetro de contacto y, cuando hace falta, con el método de carburo de calcio (la prueba más fiable para conocer la humedad real del material). También comprobamos la altura de la mancha, el tipo de muro, si hay sales y de qué clase, y si existe ventilación o un terreno colindante más alto que la cota interior. Solo con ese diagnóstico se decide el tratamiento adecuado; aplicar la solución equivocada significa volver a tener el problema en uno o dos años.
Tratamientos reales que funcionan
- Inyección de resinas hidrófugas: es la solución más habitual y eficaz para cortar la capilaridad. Se perforan taladros en la base del muro a intervalos regulares y se inyecta una resina (siliconato o silano-siloxano) que crea una barrera química horizontal. El agua deja de subir y, con el tiempo, el muro seca por encima de la barrera. Coste orientativo: entre 90 y 160 €/ml según grosor del muro.
- Mortero de saneamiento transpirable: una vez cortada la subida, se pica el revestimiento dañado y se aplica un mortero macroporoso que deja respirar el muro y aloja las sales sin volver a desconcharse. Es clave: un cemento normal sellaría el muro y empujaría la humedad más arriba.
- Drenajes perimetrales: imprescindible en casas a media ladera con terreno colindante más alto. Se excava una zanja junto al muro enterrado, se coloca tubo dren y lámina drenante, y se aleja el agua de la base. Ataca la causa, no solo el síntoma.
- Electroósmosis: sistema que invierte la polaridad del agua dentro del muro mediante electrodos para que descienda en lugar de subir. Funciona en casos concretos de muros muy gruesos donde inyectar es complicado, pero requiere un buen diagnóstico previo.
En la mayoría de casas de Vallirana la combinación que mejor resultado da es inyección de resinas + mortero de saneamiento, y drenaje perimetral cuando el muro está enterrado contra la ladera. Por eso conviene integrar este trabajo dentro de una reforma integral de la vivienda: se aprovecha para sanear el muro, rehacer suelos y dejar la planta baja realmente seca de una vez.
El caso de los baños en planta baja
Los baños de plantas calle son los que más sufren: suman la capilaridad del muro al vapor de la ducha y a la falta de ventilación. Si vas a tratar la humedad, es el momento ideal para renovar el baño con materiales hidrófugos, alicatado estanco y ventilación forzada. Nuestro servicio de reformas de baños en Vallirana contempla siempre el saneamiento previo del muro antes de impermeabilizar y alicatar, para que el acabado dure y no vuelva a salir moho a los pocos meses.
Prevención y mantenimiento
- Ventila a diario las estancias bajas, sobre todo después de cocinar o ducharte.
- No tapes el muro con muebles pegados ni con revestimientos impermeables que impidan respirar a la pared.
- Controla el agua exterior: revisa bajantes, canalones y que el terreno colindante no vierta hacia la fachada.
- Mantén el drenaje: si se ha instalado uno perimetral, revisa cada cierto tiempo que no se haya colmatado de tierra.
Conclusión
La humedad por capilaridad en Vallirana no es una condena: tiene un origen físico claro y un tratamiento contrastado. La clave está en diagnosticar bien y atacar la causa (cortar el ascenso y, si hace falta, drenar el terreno) en lugar de tapar el síntoma con pintura. En ORDAL Reformas medimos el muro, te explicamos qué solución necesita tu caso concreto y te dejamos la planta baja seca y sana. Contáctanos y la valoramos sin compromiso.

